Me ha costado mucho terminar de escribir lo que ocurrió este último día, puesto que realmente me dio mucha pena que terminara este primer período. La experiencia ha sido, por el momento, francamente positiva. He estado muy cómoda y agusto con Idoia, y creo que he aprendido mucho sobre la realidad de un centro educativo. Han sido varias las ocasiones en las que, desgraciadamente, la realidad y lo estudiado o visto en los módulos del máster no coincidía en absoluto... El enfoque competencial, el trabajo colaborativo, la enseñanza óptima de las lenguas, etc. se complican enormemente a la hora de implementarlas para y con veintisiete chavales en plena adolescencia. Las teorías no siempre funcionan, por ello creo que he comprendido la importancia de la experiencia, del carisma, de la planificación y de la empatía que debe demostrar cualquier buen profesor.
Volviendo a la rutina diaria, este viernes ha sido especial no sólo por ser el último, el de despedida (transitoria) o el de resumen de lo visto y aprendido; sino que también he tenido la oportunidad de "dar clase", o al menos parte de ella. Idioa me lo había propuesto en varias ocasiones, pero tanto por mi miedo como por no imcumplir lo acordado con el máster, habíamos aparcado la idea. Sin embargo, y para no volver en el segundo período de prácticas aún tan verde, me animé a dar parte de una clase en Bachillerato. Idoia me recomendó intentarlo en una de las clases consideradas como "buena" (alumnos con buen nivel de inglés y, en general, atención y buen comportamiento), por lo que optamos por 1º Bach. C, correspondiente al primer curso de la modalidad biosanitaria.
Una vez que Idoia hubo corregido los deberes y entregado y comentado unos exámenes corregidos, me cedió su puesto para organizar una parte de la unidad didáctica que estaban viendo en esos momentos. Lo cierto es que fue sencillo, sólo tenía que explicar y trabajar con el vocabulario específico de la unidad (recuerdo que soy de especialidad Lengua Inglesa), pero se trataba más de superar la barrera del pánico escénico que de los contenidos. Llevo años ejerciendo como profesora de inglés, aunque siempre con grupos mucho más reducidos, de mayor edad y, en general, con mayor motivación (empresas, preparación de exámenes oficiales,...); y el cambio ha sido grande e importante.
Un grupo tan grande, con las hormonas tan disparadas, impone. No obstante, quizás por ser un "grupo bueno", la respuesta por su parte fue inmejorable. Se sintieron motivados por tener alguien nuevo enfrente de sus pupitres, estaban atentos y participaban de y con mis explicaciones y propuestas. Al final de la clase, todo fueron halagos y lo cierto es que me fui a casa contenta, tranquila y con una actitud mucho más positiva. Creo que la clase fue bien, que los chicos y chicas aprendieron y que yo no salí corriendo con un ataque de pánico encima. Había dado el primer paso, y no había salido mal .
Esa hora era además la última lectiva de aquel viernes, por lo que sirvió para poner el broche final a esos días de Practicum. Me despedí de Idoia y del resto del equipo docente al que pude ver, con pena pero con muchas ganas y ánimos de volver. La tutora me facilitó todos los medios posibles para poder estar en contacto, así como los materiales que podría necesitar para preparar la unidad didáctica durante el próximo período, ¡que cada vez está más cerca!
Así que ahora sólo queda preparar todo para poder repetir, esta vez por más tiempo, la experiencia tan grata que viví ese último día, 4 de febrero.
03/02/2011
Durante el día de hoy, he podido asistir a dos clases de 4º ESO, en las que se ha seguido la tónica habitual. Sin embargo, lo mejor del día ha sido, sin duda, el poder asistir a una sesión de INTERIORIDAD, uno de los proyectos más ambiciosos del Centro y que explicaré más detalladamente en la Memoria.
Básicamente, consiste en que alumnos mayores y pequeños compartan cierto espacio para aprender mutuamente, siempre en torno al desarrollo de la competencia espiritual. Para ello, se vinculas las aulas de 1º de Bachillerato con las de 1º de Infantil, y las de 2º Bachillerato con 2º Infantil. Antes del encuentro, se llevan a cabo varias sesiones en sus respectivas aulas. Los mayores trabajan técnicas de relajación, cómo tratar con los peques, los temas que quieren reforzar con ellos, los materiales que necesitarán, sus propios sentimientos al respecto,… Mientras, los más peques se preparan para el encuentro a través de la lectura de cuentos relacionados, un trabajo algo más psicológico y expresivo y la exposición de las pautas y las normas que deberán seguir con sus “amigos mayores” -si bien, y por su edad, éstas son mínimas y responden más a un deseo propio natural de participar en el encuentro.
Pero lo que nosotros hemos podido observar hoy ha sido ese encuentro físico. Ha sido muy bonito, puesto que todas las clases de mayores y pequeños se reúnen en el polideportivo del centro, una gran cancha cubierta en la que los niños, agrupado primero en círculos por clases, se preparan para el encuentro con canciones y juegos. Una vez están tranquilos, sus amigos mayores van hacia ellos y comienzan a organizarse por parejas o tríos. Los veinte primeros minutos se dedican a trabajar lo visto en el aula, la competencia espiritual, centrándose en los puntos seleccionados por los profesores y coordinadores del proyecto -en este caso, la autoestima, el autoconcepto,…-, para lo cual se sientan, tumban y acomodan en el suelo libremente, escuchándose e interaccionando. Después, pasados los veinte minutos, se deja “tiempo libre” para que las parejas o grupos jueguen en las canchas: carreras, bailes, pillar, escondite,… las posibilidades con los niños son infinitas.
El proyecto se explicará con mayor detalle en la Memoria del Practicum, pero me gustaría utilizar este espacio para subrayar su importancia y beneficios y remarcar que ha sido, sin lugar a dudas, uno de los principales puntos positivos que he encontrado en el centro.
02/02/2011
Durante el día de hoy he podido observar tres clases, aunque realmente han sido dos, puesto que las dos últimas (1º Bach. C y B) eran idénticas al estar íntegramente dedicadas a un examen de redacción en inglés. La primera ha sido en 2º ESO (D), en la que algunos alumnos han realizado exámenes orales y después se ha explicado gramática, verbos modales de habilidad, concretamente.
Lo más interesante ha sido, sin duda, la reunión con el director del centro, Jon Ancín, con quien nos había resultado muy difícil coincidir hasta hoy. Nos ha explicado grosso modo el proyecto educativo y el ideario del centro, aunque nos ha explicado que no están actualizados y que no se ajustan al modelo legislativo actual. Desde la Dirección, esperan poder tener esta documentación revisada y al día en los próximos cursos, pero no nos han podido facilitar todos estos proyectos por escrito.
Nos hemos detenido especialmente en el Proyecto Lingüístico del centro. El colegio Santa María no ofrece aún un plan trilingüe, en la línea que investiga el Gobierno Vasco. No obstante, y conscientes de esta realidad, la Dirección del centro ha decidido crear un grupo de trabajo al respecto, para el próximo curso, a fin de investigar y proyectar el modelo que mejor se adecúe al centro y sus alumnos. En cualquier caso, la lengua inglesa tiene una presencia ciertamente importante ya desde la etapa de educación infantil; los niños aprenden inglés, a niveles básicos, desde, incluso, los 2 años.
01/02/2011
El día de hoy ha estado dedicado, casi exclusivamente, a la observación de clases de ESO. Las dos primeras horas, de 8:30 a 9:30, las he pasado en sendas clases de 4º ESO. Después, ha sido el turno de cursos inferiores: un 2º ESO y un 3º, sucesivamente. Las clases se han dedicado, principalmente, a la corrección de actividades, la realización de otros ejercicios (reading) y a la explicación de algunos puntos gramaticales.
Lo que más me ha llamado la atención es, en primer lugar, el alto número de alumnos en esta etapa de Secundaria. Algunas clases de 4º rozaban los 30 alumnos, lo que me ha parecido una dificultad añadida. En cursos inferiores, el número es algo más cercano a la media. Pero el caso de 4º es especialmente particular puesto que ya cuentan con una línea “extra”, de Diversificación.
Por otro lado, el comportamiento de estos chavales me ha impactado un poco. No es especialmente malo, pero presentan una enorme falta de concentración. No prestan atención, se distraen con facilidad, no se toman nada en serio… Esto mejora conforme avanza la clase, cuando empiezan a corregir o cuando se explica algo nuevo. Pero, en general, les cuesta mucho centrarse y entrar en materia. Supongo que, inevitablemente, hay grupos “mejores” que otros, o más “motivados” o, simplemente, con los que se acierta más implementando ciertas metodologías o proyectos.
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