04/04/2011

Lunes, segunda semana de prácticas. Hoy he comenzado oficialmente a dar clase, con el inicio de una nueva unidad didáctica que, aunque está basada en el libro de texto utilizado en clase, he modificado y preparado durante este tiempo anterior al segundo practicum.
Ha sido en 1º Bachillerato C, de 8:30 a 9:30, y en 1º B más tarde, de 11:55 a 12:50. En general, la experiencia ha sido buena, aunque en la primera hora los chavales estaban bastante dormidos y desganados, por lo hemos perdido algo más de tiempo y me ha costado más que entiendan las cosas en inglés, etc.
En el segundo grupo, hemos podido hacer más cosas y más rápido, porque estaban algo más espabilados y con ganas; la respuesta, en general, ha sido mejor.
El resto de la mañana, esas horas intermedias, las he dedicado a comentar con mi tutora cómo habían ido esas sesiones, aspectos a mejorar, y cualquier otro comentario. También a trabajar en la unidad didáctica, así como en otros trabajos y documentos para el máster.

Lo que más me ha llamado la atención el día de hoy ha sido, sin duda, lo que influye el horario de cada clase en su rendimiento. Al ver las reacciones de los alumnos a primera hora de un lunes, he sido consciente de la necesidad real de aplicar técnicas y metodologías diferentes y aplicadas a cada grupo, a fin de motivarles e, incluso, "despertarles" cuando sea necesario. Quizás algunos ejercicios como los que nos enseñaron en el módulo de Educación Emocional, con Javier Iturralde.

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