13/04/2011

Sólo quedan dos días para finalizar el Practicum, y ya empieza a darme pena despedirme de algunos alumnos -muchos de ellos no van a venir el viernes, por lo que es el último día que los veré. He llegado al centro a las 9:30 y me he reunido con mis compañeros en la sala de profesores de Bachillerato para tratar ciertas cuestiones sobre este diario y sobre otros trabajos del máster.
Después, a las 10:30, he acudido a observar una clase más de la profesora Martha Carazo, en 2º Bachillerato B. La tónica que ha seguido ha sido similar a la del resto de clases suyas que he podido observar, como se describió, por ejemplo, el 30 de marzo. La clase se ha basado en aprovechar los 55 minutos de clase (algo menos, puesto que la profesora ha llegado tarde) para hacer ejercicios del libro -¡unos 15!-, e ir corrigiéndolos sobre la marcha.
Lo que más me ha llamado la atención ha sido la "confesión" que Martha me ha hecho sobre la preparación de selectividad. De hecho, me ha hablado sobre la NO preparación de selectividad; en su opinión, los materiales que facilitan los libros de texto son más que suficientes para trabajar los diferentes aspectos lingüísticos que se evalúan en dicha prueba oficial. En un centro como Santa María, cuyo principal éxito radica en los resultados de sus alumnos en este tipo de exámenes, resulta cuanto menos sorprendete que la asignatura de inglés, en todo 2º de Bachillerato, no dedique ninguna sesión a prepararlo. Cuando pregunté a Martha por los resultados que obtenían los chavales en el examen, me contestó que "había de todo, como en clase"; "los que van a academia sacan una nota decente, y los que llevan arrastrando inglés toda su vida terminan suspendiéndolo". Pero me aseguró que a ella le "llegan así", y que "no puede hacer mucho más".
Me ha sorprendido igualmente que nadie haya pedido explicaciones o solicitado cambios al respecto, pero no he querido indagar más por no entrometerme en exceso en su forma de organizar e impartir su asignatura. Al fin y al cabo, son muchos sus años de experiencia e imagino que tendrá sus motivos.
Después del recreo, he tenido una hora libre para poder hablar con mi tutora. Le he comentado que me gustaría pasar un pequeño cuestionario entre las clases en las que he estado dando clase, y le ha parecido una idea estupenda. Hemos dibujado las líneas generales de cómo podría ser, así que lo redactaré mañana, ya que no tengo más clases que dar.
A continuación, he ido a dar mis clases, aunque he acordado con Idoia "prestarle" su hora para terminar de repasar o de explicar los temas que ella considera más importantes, puesto que, como he dicho antes, el viernes apenas va a haber alumnos. Me he quedado observado, pues, y ayudando a algún alumno que presentaba más dificultades con algunas cuestiones.
A las 14:50, al terminar las clases, me he ido del centro.

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