08/04/2011

Hoy era el gran día... Larry venía a observar mi clase. Como había explicado, mi idea era seguir trabajando con las pasivas, pero introducir un tipo nuevo -las "impersonales"- a través de una actividad grupal bastante dinámica.
A las 8:30 tenía la primera sesión con 1º Bachiller C. A pesar de que eran las 8:30 am de un viernes en el que se han batido records de calor y buen tiempo, creo que las actividades, y la clase en general, han funcionado bien. Los alumnos se han mostrado dispuestos a colaborar, han completado los ejercicios, han preguntado sus dudas... Y al finalizar, parecían haber comprendido la estructura y aprendido a utilizarla correctamente, sin que la clase se les hubiera hecho especialmente pesada.
Después he podido terminar de comentar lo que nos quedaba con Idoia, al tiempo que me contaba sus impresiones sobre cómo había ido la primera sesión, mientras tomábamos un café y esperábamos a Larry. A la hora acordada, he ido a buscar a Larry y le he llevado hasta el aula en el que tenía que dar clase. En cuanto hemos llegado, los chavales han comenzado a subir del recreo, y Larry ha aprovechado para saludar a algunas profesoras de inglés a las que conocía por haber sido su profesor en la universidad.
La clase ha empezado con normalidad y a tiempo; Larry se ha sentado al fondo de la clase, pero rodeado por estudiantes del grupo. Los alumnos se han portado genial en cuanto han visto que la situación era "especial". Se han comportado perfectamente, han participado e intentado hablar en su mejor inglés posible.  Al finalizar, Larry apenas me ha hecho comentarios negativos sobre lo que había visto, mientras lo acompañaba hasta la salida.
Volví al aula para agradecer de la forma más sincera posible a los chicos por su comportamiento durante la sesión, y todos se mostraron contentos por mí y preocupados por el resultado. Eran aproximadamente, la 1 del mediodía, y no tenía más clases.
Tras agradecer a todos, tutora y alumnos, por su ayuda y apoyo, me he marchado a casa contenta y satisfecha.
Creo que lo que más me ha llamado la atención, sin duda, es la disposición de los chavales a apoyarme y a ayudarme; su interés y su preocupación por lo que estaba haciendo; y su sincera voluntad de que las cosas me vayan bien. Ha supuesto una verdadera inyección de motivación para mí ver cómo unos adolescentes, en apariencia "pasotas" y desganados, han dado lo mejor de sí por hacerle un favor a una profe novata y por quedar bien delante de un señor de la universidad.
Finalmente, parece que la puesta en práctica de las nuevas metodologías que se nos han sugerido en los módulos del máster realmente surte efecto, y tanto los chavales como los profesores agradecen un "aire nuevo" que les muestre una forma diferente de enseñar y de aprender. Así me lo han demostrado con su apoyo y sus elogios.

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