06/04/2011

Miércoles, 6 de abril. Hoy vuelvo a poner en práctica la unidad diseñada en las clases de 1º Bachillerato. He llegado al centro a las 9:30 am, pero en lugar de observar las clases de la ESO en las que estaba mi tutora, he ido a la sala de reprografía para fotocopiar y preparar materiales para las clases; en este caso, unos ejercicios de gramática relativos a las pasivas.
Durante el recreo, he aprovechado para hablar con mis compañeros de la universidad también en prácticas, a quienes no veo mucho por sus horarios, comentando aspectos generales de la Memoria del Practicum y ayudándonos con nuestras dudas.
Después del recreo, a las 12, he vuelto a 1º C para dar la clase correspondiente. He explicado el tipo básico de oraciones pasivas, y hemos realizado algunos ejercicios. Después he repetido la misma sesión en 1º B, con el mismo resultado, aunque este grupo trabaja un poco más rápido y hemos podido concluir la clase con algún juego de repaso, de forma un poco más amena.
Hoy no ha habido nada que me haya llamado especialmente la atención. Quizás me ha sorprendido el tiempo que se dedica a preparar "físicamente" las clases: encontrar un ordenador libre, la fotocopiadora/multicopista, hacer un número importante de copias (son casi 60 alumnos sólo en las dos clases con las que estoy trabajando),... Creo que me he dado cuenta de la necesidad real que los docentes tienen de las famosas "horas libres" o de guardia para realizar todo este tipo de tareas, además de las de corregir, entrevistarse con los padres, etc. El trabajo del docente supera a menudo también estas horas; es esencial, por tanto, que el docente planifique de la mejor forma posible no sólo su trabajo dentro del aula, también el que realiza fuera. Esto me lleva a recordar el módulo del máster sobre Educación Emocional, en el que se nos recordó la importancia de llevar una vida personal-emocional lo suficientemente estable, organizada y tranquila como para ser capaz de encontrar tiempo físico y ánimo moral para realizar estas tareas, muchas de ellas, probablemente, fuera de nuestro horario de trabajo.

05/04/2011

Hoy martes he asistido al centro a las 8:30 para seguir diseñando la unidad didáctica que estoy impartiendo, especialmente la sesión en la que mi tutor de Deusto, Larry, vendrá a observarme. Aunque Idoia tiene clases prácticamente toda la mañana, hay exámenes en muchas de ellas, por lo que hemos podido hablarlo y, utilizando los equipos informáticos de las aulas, seguir trabajando en ello. Ella me ha dado muy buenas ideas y recomendaciones, también para ese momento tan crítico y que tan nerviosa me tiene. Después del recreo, he ido a una sala de profesores, la de Bachillerato, a continuar trabajando en el resto de documentos del Practicum.
No he observado nada destacable hoy, aunque sí me han llamado la atención las propuestas que estaban comentando en la sala de profesores. Roberto Ortega, coordinador de las prácticas en el centro, y también profesor en el máster en Deusto, estaba proponiendo grabar un lip-dub como recuerdo para los alumnos de 2º de Bachiller, que abandonarán el centro en junio. Practicamente todo el mundo ha mostrado un gran entusiasmo con la idea, que personalmente, me parece preciosa y muy original.
Lo cierto es que me ha hecho reflexionar sobre un aspecto en el que se ha hecho especial incapié a lo largo d etodo el máster: la necesidad de motivación, entusiasmo y entrega en esta profesión. Y es que Roberto es, hoy más que nunca, y a pesar del descontento reinante entre la comunidad docente, un ejemplo a seguir. Se vuelca con sus alumnos, así como con cualquier idea o proyecto innovador que pueda beneficiar al centro de alguna manera, se comporta de la manera más profesional posible y, además de todo, ¡disfruta con su trabajo!
Es francamente difícil encontrar a personas con tantas ganas en los colegios e institutos; mi mayor deseo es, sin duda, que si bien escasean este tipo de profesores, ejemplos como el de Roberto no sean únicos.

04/04/2011

Lunes, segunda semana de prácticas. Hoy he comenzado oficialmente a dar clase, con el inicio de una nueva unidad didáctica que, aunque está basada en el libro de texto utilizado en clase, he modificado y preparado durante este tiempo anterior al segundo practicum.
Ha sido en 1º Bachillerato C, de 8:30 a 9:30, y en 1º B más tarde, de 11:55 a 12:50. En general, la experiencia ha sido buena, aunque en la primera hora los chavales estaban bastante dormidos y desganados, por lo hemos perdido algo más de tiempo y me ha costado más que entiendan las cosas en inglés, etc.
En el segundo grupo, hemos podido hacer más cosas y más rápido, porque estaban algo más espabilados y con ganas; la respuesta, en general, ha sido mejor.
El resto de la mañana, esas horas intermedias, las he dedicado a comentar con mi tutora cómo habían ido esas sesiones, aspectos a mejorar, y cualquier otro comentario. También a trabajar en la unidad didáctica, así como en otros trabajos y documentos para el máster.

Lo que más me ha llamado la atención el día de hoy ha sido, sin duda, lo que influye el horario de cada clase en su rendimiento. Al ver las reacciones de los alumnos a primera hora de un lunes, he sido consciente de la necesidad real de aplicar técnicas y metodologías diferentes y aplicadas a cada grupo, a fin de motivarles e, incluso, "despertarles" cuando sea necesario. Quizás algunos ejercicios como los que nos enseñaron en el módulo de Educación Emocional, con Javier Iturralde.

01/04/2011

Último día de la primera semana del segundo practicum...El resumen de la vuelta es positivo. Sin embargo, aunque hoy venía ilusionada porque iba a empezar mi unidad didáctica con los grupos de 1º Bachto., estos tenían una salida a Bilbao y hemos tenido que anular todo, y postponerlo hasta el próximo lunes.
Al principio me he quedado sin saber muy bien que hacer, pero en seguida he localizado a Martha y la he acompañado a otra de sus clases, en la que iba a realizar la observación.
Efectivamente, ésta era la considerada como peor entre las de 2º de Bachiller. Yo no he percibido una gran diferencia, quizás sólo en el nivel académico, y tampoco era muy evidente. La mecánica de la clase ha sido muy similar a la de ayer, se han repetido la materia y los ejercicios, sin apenas modificación. Los alumnos estaban algo dispersos, pero también podía deberse al momento (viernes a las 8:30 am), y a que inmediatamente después ellos se unían también a la excursión en Bilbao.
Lo más impactante de todo ha vuelto a ser, desgraciadamente, que se repitieron los comentarios de ayer, sólo que esta vez, en mi opinión, mucho más perjudiciales para los alumnos que para mí, puesto que las comparaciones se han hecho en negativo. "Mira Ainhoa, ahora en seguida vas a notar la gran diferencia entre ambas clases..."; "A ver cómo le demostráis a Ainhoa lo difícil que es ser profesora..."; "Seguro que vas a necesitar otra libreta para apuntar todas las cosas que vas a ver en estas clase...". De nuevo, la situación ha sido más que incómoda, y me he sentido muy mal por los chavales.
Cada profesor tiene su estilo, y sé que no se debe prejuzgar, mucho menos a una docente con tanta experiencia, pero creo sinceramente que el resultado (pretendido o no) ha sido una ridiculización de los chavales. Tal y como se nos ha enseñado, ésta no es una técnica recomendable para incentivarles o tratar de motivarles. Una broma o comentario jocoso para llamar su atención o "pincharles" y espabilarles, puede ser un recurso útil, divertido y quizás más cercano a los alumnos. Pero la reiteración de los aspectos negativos en frente y dirigidos a una persona totalmente externa y ajena al grupo, puede resultar humillante, dolorosa y/o incómoda, perdiendo por completo su finalidad y utilidad.

En la siguiente hora, Idioa tenía libre, así que hemos aprovechado para aclarar ciertos aspectos de la unidad didáctica y hablar un poco sobre los grupos, las metodologías, etc. Después del recreo, y puesto que no había nadie en Bachiller, le he acompañado a una clase de 4º ESO, que ya conocía del periodo de prácticas anterior. Me he dedicado a hacer observación, pero al final, Idoia me ha ofrecido a dar parte de la clase, como en otras aulas, dejándome los últimos 20 minutos para mí. He organizado un reading (comprensión lectora) y un pequeño juego, que parece que les ha gustado.
A pesar de tratarse de uno de los grupos más complicados (un aula de Diversificación Curricular), me ha sorprendido gratamente la disposición y participación de los chavales. Eran algo charlatanes y estaban muy inquietos, pero tratándose de un viernes y de una "profe nueva", creo que ha sido inmejorable. 

31/03/2011

Como ya he comentado en este blog, los martes y jueves mi tutora no tiene clase en Bachillerato, por lo que hoy jueves 31, he aprovechado para reunirme con algunos profesores y coordinadores, y tratar así de completar algunos de los documentos oficiales del centro que no habíamos podido ver.
Me he reunido con Alfonso Blázquez, a quien además conocía previamente, para que nos facilitase el PEC y el PCC. A pesar de las reticencias porque, al parecer, los documentos no están actualizados, se ha comprometido a enviarme el PEC (la versión en construcción) y a tratar de facilitarme un visionado rápido del PCC, aunque no estaba muy convencido... En cualquier caso, espero poder analizarlos la próxima semana.
Más tarde, me he acercado a la sala de profesores de Bachillerato, para ver si encontraba a mis compañeros. Ellos no estaban, pero había varios profesores en hora libre, por lo que aproveché para hablar con ellos y preguntarles por sus metodologías, por la situación general del alumnado, por la recta final del curso,... Para mi sorpresa, terminaron contándome y explicándome un montón de proyectos que estaban llevando a cabo entre los distintos departamentos (aunque no están formalmente establecidos) y/o etapas.
Me ha sorprendido enormemente que, durante el primer periodo de prácticas, ninguno de los cargos directivos nos comentase varios de estos proyectos, que son ciertamente interesantes. Se mencionaran más detenidamente en la Memoria del Practicum, pero muchos son iniciativa de los propios profesores, y se llevan a cabo gracias a su motivación y su trabajo. La mayoría están dirigidos al alumnado, a las metodologías, etc. Pero otros muchos se relacionan con los procesos de CALIDAD: la sostenibilidad, la gestión del espacio y el tiempo,...
Mi sensación al abandonar el centro ha sido la de haber tenido un día muy productivo; aunque no he visto ni dado ninguna clase, he podido hablar con gente que no conocía y obtener información francamente interesante y relevante.

30/03/2011

He llegado al centro a las 9:30, para observar una clase impartida por otra profesora de inglés, Martha Carazo, en 2º Bachillerato. Lo cierto es que no he observado grandes diferencias en cuanto al grupo de estudiantes; se comportaban muy bien, pero tanto Martha como otros profesores me han dicho que esto se debe más a una casualidad del grupo, que al hecho de ser alumnos más mayores.
Más tarde, de 12:50 a 14:40, he vuelto con mi profesora-tutora a las aulas de 1º de Bachiller, en las que he podido volver a participar, dando una parte de la clase, ya al final de cada una, relativa al vocabulario. Los alumnos han respondido bien, aunque siguen mostrándose algo sorprendidos con mi presencia o mi forma de hablar, de tratar con ellos, de dar clase, etc.
Lo que quizás me ha llamado más la atención hoy es la forma en la que Martha se dirigía a sus alumnos y se comportaba en su clase. Sin afán crítico, no he podido dejar de sorprenderme y de sentirme ciertamente incómoda cuando, en su clase, ha comenzado a "utilizarme" para referirse al comportamiento de algunos alumnos: "Mira Ainhoa, ¿has visto que bien habla XXX?"; "Muy bien, XXXX. Menos mal que aún queda gente como tú en las aulas para animar a los jóvenes como Ainhoa"; "Venga chicos, esforzaos un poco, que Ainhoa vea lo que podáis hacer"; etc.
No sé si es habitual en sus clases, o si realmente animaba a los chavales para esforzarse más. Pero creo sinceramente que va totalmente en contra de lo aprendido durante los módulos del máster relativos a la psicología adolescente y similares. Los alumnos no tienen porqué sentirse más presionados de lo normal en mi presencia, puesto que no estaba allí para evaluar su nivel ni su comportamiento, sino simplemente para observar cómo va la clase. Muchos de ellos se sentían incómodos, o al menos así lo percibí yo. Y desde luego, yo también.
Mañana tengo pensado ir a observar otra de sus clases, esta vez, según parece, en una de los grupos considerados como "malos". Espero que la tónica no se repita, porque no ha sido una experiencia muy grata ni positiva.

29/03/2011

Como ya se ha comentado, mi profesora-tutora no da clases en cursos relevantes para nuestra unidad, por lo que me he quedado trabajando en casa.